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  • Pruebas Racing
    19 / 02 / 2016
    Cuando los Rallys eran puro espectáculo

    MD7

    Cuando los Rallys eran puro espectáculo


    Sin duda estamos ante dos de los vehículos de rallys más famosos, admirados y aplaudidos del mundo. La historia de los rallys está en estos dos Ford Escort.


    ¿Quién dijo que los Rallys no volverían a ser lo que eran? La muestra está en estas páginas. Gracias a Tato Suárez hemos podido probar dos leyendas del automovilismo deportivo, como son los Ford Escort MK1 y MK2. Por supuesto lo hicimos en un entorno ideal como el Circuito de Maspalomas, seguro y con todo lo necesario para realizar una prueba de este tipo.

    Quién nos iba a decir hace unos años que se nos caería la baba al ver estos coches, pues es la pura realidad. El automovilismo deportivo ha llegado a un punto que preferimos oír y disfrutar de las trazadas de los vehículos de los años 70 y 80, antes que muchos de los coches modernos y rapidísimos que marcan los mejores tiempos en los tramos cronometrados.

    Desde que me enteré que Tato Suárez había pedido a los gallegos de Millares Sport la construcción de un Ford Escort MK2 “Montecarlo” (sólo se fabricaron cuatro) le dije que quería probarlo. Pero las cosas se alargaban y antes le mandaron un MK1 para abrir boca. Estaba claro había que hacer una prueba con los MK, dicho y hecho.

    Empezaré por lo fácil, lo que todo el mundo puede ver. Los dos son vehículos espectaculares con carrocerías ensanchadas para ubicar neumáticos más anchos y que con los colores de guerra hacen realidad la máxima que dice; “Un coche de carrera no sólo debe serlo sino parecerlo”.

    Ahora empezaré por el más fácil de conducir, el MK1. Es un coche para todos los públicos con este motor Pinto de 170 CV y muy divertido de conducir, aunque el tarado del autoblocante no es muy agresivo es lo suficiente para hacer diabluras. Subiendo el motor sólo hasta las 7.000 rpm el cambio de cuatro velocidades tiene el escalonamiento ideal, nos imaginamos que estirando hasta la 8.000 rpm daría un mejor rendimiento, pero era mejor no apurar sin necesidad. La dirección es bastante dura en parado, pero en marcha la cosa cambia, aunque al hacer los contravolantes tenemos que tener muy clara la colocación de las manos, para no dejarnos un dedo por el camino. Los frenos están a la altura de lo esperado. Mi nota un 8, fue el que más me gustó.

    “Pata negra”

    Hablar del MK2 Montecarlo es ya otra historia, estamos ante un vehículo 100% carreras, exigente y pensado sólo para ir lo más rápido posible. Ya sólo ponerlo en marcha necesita un protocolo especial, que si no se lleva a rajatabla es imposible arrancarlo. Las dimensiones de los neumáticos delanteros lo hacen muy complicado de meter el morro, aunque se está trabajando en ello. Los neumáticos traseros, los mismos de un Porsche o un Stratos de la época hacen casi imposible ponerlo de costado. Por otro lado, la suspensión está muy blanda y la altura del chasis con el suelo hay que trabajarla. Comentando todo esto parece que es un poco caótico y no es así realmente, lo que pasa que el coche necesita un trabajo de puesta a punto que todavía no se ha hecho debido a algunos problemillas que dio el coche en su primera aparición en el Rally de Telde.

    La caja de cambios no es la del coche y ahora dispone de 5 velocidades con la primera a la izquierda y atrás, que se muestra muy lenta de manejo. El motor todavía no está dando todo sus 270 CV ya que intencionadamente Tato no le ha querido dar todas las rpm disponibles hasta no tener el coche completamente a punto.

    En conclusión el MK2 Montecarlo es un coche para competir al más alto nivel y por eso es igual de exigente para el piloto y aunque tiene dirección asistida, hay que tener los cinco sentidos (y si tienes alguno más también) completamente alerta porque sus reacciones son rapidísimas y no perdona los errores. Tengo la esperanza de que cuando hable “canario” poder volver a probarlo. 

    Anastasio Suárez

    Un entusiasta al mundo del motor, que “casi” abandona los coches de “carreras” tras la muerte de uno de sus hermanos por una enfermedad, se ha hecho con la mejor colección de España de Ford Escort, no sólo por su exclusividad sino por el estado impecable de todos ellos. Anastasio Suárez, más conocido como Tato Suárez, tiene en su garaje tres maravillas del automovilismo deportivo, historia viva del deporte del motor, que los hemos visto en manos de pilotos como Ari Vatanen, Carlos Sainz, Juha Kankunen y un largo etcétera. Si los escalonamos de menor a mayor potencia, el primero es el Escort MK1 de 1975 con un motor Pinto 2 litros y 170 CV con caja de 4 velocidades, que ahora mismo está en tratos para cambiarlo/venderlo por uno similar mejorando en algunos aspectos, como motor, suspensiones y diferencial trasero que lo haría mucho más competitivo.

    El segundo es un Escort MK 2 Montecarlo de 1977 con un motor BDG 2.0 litros y 270 CV, único en España y casi de Europa con especificaciones estrictas de la época, por lo que tiene la homologación FIA para Rallys Historicos. Estos dos MK han sido fabricados desde “0” en los especialistas gallegos de Millares Sport, pero manteniendo las especificaciones originales. Y por último, un Escort WRC oficial que estuvo en manos de Kankkunen, con 330 CV, cambio secuencial y 4x4.

    Las palabras de Tato son muy claras: “tengo el corazón dividido entre los tres, aunque el más celosos es el WRC, que es el que más tiempo lleva conmigo. Los MK son los últimos en llegar y les estoy prestando muchas atenciones y eso ha dejado el WRC un poco tocado de moral. Ya fuera de bromas, yo me quedaré con el WRC y el MK2 y mi hermano utilizará el MK1 para participar en alguna prueba”.

    Siguiendo con su amor por los coches Tato comentaba: “En cuanto termine con la puesta a punto de los MK, quiere darle una alegría al WRC, que ya pide un motor nuevo. Este coche me ha dado muchas alegrías, victorias y campeonatos y ha sido muy importante en mi vida por varias circunstancia que he vivido, una de ellas es la muerte de uno de mis hermanos, estando parte de él en este coche”.

    La historia de estos coches en Canarias será larga, porque Tato Suárez está literalmente enamorado de ellos. No ha sido fácil conseguirlos, los precios son muy altos. Para hacernos una idea, el MK2 Montecarlo ha sido fabricado expresamente para él por Millares Sport con especificaciones de fábrica y completamente homologado por la Federación Internacional de Automovilismo para participar en cualquier prueba, su precio tiene seis cifras. Las intenciones del piloto grancanario es hacerlo correr el año que viene, de manera continuada, en el Grupo H (Histórico) dentro del Campeonato de Rallys de Asfalto. Para ello, está trabajando muy duro todos los días sobre su nueva adquisición e incluso tiene pensado salir en alguno de los Rallys que quedan hasta el final de temporada, Rally de Teror y Rally de Maspalomas, para terminar de ponerlo a punto.

    La afición por este tipo de coches está creciendo en toda Europa de manera clara y las islas no podían ser menos. Cada día vemos más coches de más de 25 y 30 años en todas las competiciones, en donde se están buscando su espacio gracias a su vistosidad y espectacularidad, amén del fabuloso sonido de estas mecánicas. Las exposiciones de este tipo de vehículos están proliferando por doquier, la afición pide ver estas joyas cuidadas hasta el más mínimo detalle. Por todo ello, el año pasado la Federación de Automovilismo de Canarias y las provinciales de Las Palmas y Tenerife crearon el Campeonato de Regularidad Sport (RS), disciplina que está en todas las pruebas de asfalto de las islas, en Tenerife sólo en Rallys, pero en Las Palmas en Rallys y Montaña. Los RS normalmente cierran los tramos cronometrados pasando justo después de los vehículos de velocidad y los aficionados los esperan para rememorar épocas gloriosas del automovilismo canario. Y lo más bonito de todo es que cada día crece la afición entre los jóvenes por este tipo de vehículos.