• Pruebas Racing
    29 / 04 / 2016
    Nacido para competir

    MD7

    Nacido para competir

    Este coche no se conduce, se pilota. El Clio Cup es un coche fabricado expresamente para las competiciones en circuito y eso se nota.

    No me cansaré nunca de decir a boca llena, que trabajo en lo que me gusta, y más cuando llegan momentos como este, en donde, gracias a Cesar y Sara García, he podido probar un Renault Clio Cup 2009.

    No podía ser de otra manera, el Circuito de Maspalomas es el hábitat natural de este Clio Cup y siempre gracias a la colaboración de Miguel Ángel Domínguez y Juan Francisco Macías, todo fueron facilidades para que este vehículo de carreras 100% pudiera moverse a sus anchas, sin olvidarme también de Javier Viera, Pedro Moreno y Alba de Felipe.

    Ya teníamos el coche y el circuito, ahora tocaba ponernos el mono de trabajo y probarlo, pero antes debíamos conocer un poco mejor el vehículo, que nunca mejor dicho, íbamos a pilotar. Este coche ha sido fabricado desde la base para competir, no en vano en la fábrica de Renault se apartaba primero un chasis pelado y se manda a las instalaciones del especialista Matter para reforzar y montar el arco antivuelco de seguridad. Posteriormente pasa a manos de Renault Sport para seguir con la construcción y montaje del coche. La marca francesa lleva 41 años en esto de las copas monomarca en circuito, por lo que de esto sabe mucho y la veteranía es un grado. Por este motivo, no ha escatimado en los materiales, usando lo mejor de lo mejor.

    Mecánicamente y empezando por el motor, éste es de serie y está completamente precintado, sacando una potencia de 205 CV al conocido motor 2.0 litros 16 válvulas, gracias a una gestión electrónica firmada por Magnetti Marelli, que además tiene adquisición de datos y una pantalla digital a disposición del piloto con múltiples informaciones y parámetros.

    La suspensión ha sido creada por Renault Sport y los frenos se les ha encomendado al especialista Brembo.

    Pero la clave de este Clio (y de todos los coches de carreras) está en su caja de cambios secuencial de seis velocidades con autoblocante, fabricada por Sadev, que dispone del sistema cut-off para poder seguir pisando a fondo el acelerador mientras subimos de marcha sin pisar el embrague.

    Exteriormente es un Clio RS completamente pegado al asfalto y que dispone de un alerón sobre el portón trasero y una toma de aire en el techo para diferenciarlo de uno de calle, sólo con eso su aspecto es muy agresivo y más con este color negro mate para la carrocería y fucsia o rosa para las llantas y aditamentos, “da miedo”.

    Maximun Attack

    Siempre recordaré las palabras de un piloto finlandés cuando le preguntaban como iba a conducir su coche y él respondió “maximun attack” o lo que es lo mismo “atacando al máximo” y es así como se debe llevar el Clio Cup, pero no adelantemos acontecimientos.

    Este coche ha sido diseñado y creado para competir, y cuando piloto y coche consiguen la armonía, es impresionante lo que se puede hacer con el. Este coche no se conduce, se pilota.

    Si por fuera no deja nada a la imaginación y reconocemos que es un coche de carreras, en el interior pasa ídem de lo mismo. Sólo está lo estrictamente necesario para la competición y todo está muy a mano.

    Nada más arrancar ya notamos lo que teníamos entre manos, la suspensión es completamente rígida casi como una tabla, apta para los circuitos de península mucho más rápidos y con un asfalto completamente liso, pero algo complicada para sacarle todo su partido en el trazado del Circuito de Maspalomas. Cada trazada requiere la máxima atención, porque corremos el riesgo de perder la parte delantera sin forzamos mucho el ritmo, no permite ningún error y esto puede ser un hándicap muy importante, pero con un poco de trabajo de puesta a punto se podría solucionar, aunque para la copa no se pueden tocar muchas cosas. Hay que pilotarlo siempre al ataque y para que sea 100% efectivo hay que jugar un poco con la trasera, para no perder mucho tiempo con el subviraje lógico de este tipo de coches.

    Caja maravillosa

    Ya lo habíamos adelantado, la caja de cambios es vital en un coche de carreras, pero cuando además es secuencial y con unos desarrollos pensados para sacarle todo el partido al motor, pasa a ser una caja maravillosa. Parecen un poco atrevidas mis palabras, unir un adjetivo como “maravillosa” a un objeto mecánico, pero es que este sistema es especialmente indicado para disfrutar en la conducción deportiva, no se puede pedir más. Para rematar, la palanca está a pocos centímetros del volante, con lo que la velocidad de cada cambio se multiplica exponencialmente. Subir marchas es una gozada, dado que sin levantar el pie del acelerador y sin tocar el embrague, con un movimiento enérgico a la palanca ya tenemos otra marcha engranada y otra y otra... Para bajar marchas necesitamos apretar el embrague sobre todo por mantener en condiciones la pieza y evitar errores indeseados, podríamos bloquear el tren delantero o romper la caja. Sólo tengo elogios para esta caja de cambios, que es el alma de este coche y que sin ella ya no seria lo mismo, aunque todo se puede mejorar, como el desarrollo de segunda y tercera que a mi entender, para este circuito resultan algo largas.

    Los frenos están a la altura que se cabía esperar, cuando una vez adatados a su uso, se muestran efectivos e incansables, vital para las pruebas en circuito donde se les exige muchísimo.

    En definitiva estamos ante un coche para pilotos, un poco exigente pero tremendamente efectivo para lo que fue creado, una escuela de conducción en circuito para aquellos pilotos que quieren ir progresando en la competición.