• Reportajes
    23 / 11 / 2017
    ¿Quién me acompaña?

    gc mototrans 2017

    ¿Quién me acompaña?

    Mi amigo José María de Felipe me pide que le cuente la experiencia de mi participación en la GC MotoTrans 2017. De alguna forma su historia y la mía, en esta aventura, van casi de la mano.

    No me sale hablar alejado de mis sensaciones y por lo tanto tengo que hablar más de anécdotas y situaciones que de cifras, nombres y lugares. Sería más fácil en una charla alrededor de una mesa, pero ahí va.

    ¿Quién me acompaña?

    Para mí todo empezó con esa pregunta. ¿Quién me acompaña?, a la MotoTrans me refiero. Y siguió con una argumentación sólida y estructurada por mi parte, aunque les pueda parecer más un ruego… ¡Venga! necesito a un compañero para poder participar, al menos uno. Que no se diga que en el grupo de Los Dalton en Moto ya no hay espacio para la aventura.

    Para mis amigos todo empezó con contraargumentaciones no tan sólidas ni estructuradas.

    Participé hace 2 años y fue muy duro. Me lesioné y no la terminé.

    ¿Vas a participar con la Super Ténéré? ¡¿estás loco?! Ese bicho pesa 260 kg.

    Pero si no hace ni un año que te compraste la moto y la vas a meter por esos caminos. La vas a destrozar.

    Si la prueba ya es dura con motos mucho menos pesadas, la exigencia física para llevar esa moto es terrible, si consigues terminarla vas a estar una semana en la cama recuperándote.

    Vamos a tener que estar ayudándote continuamente para sacarte de los “berenjenales”.

    Ya estamos mayores y algo machacados para estas cosas.

    O Estás loco, o eres un inconsciente.

     Entendido, pero… ¿quién me acompaña?

    De alguna manera el entusiasmo prendió en más de uno y finalmente me acompañaron tres amigos: Ale, Javi y Ramón, este último, incluso se fue a Tenerife a buscar una Honda Dominator de segunda mano para participar. A partir de ahí un vaivén de sensaciones, entusiasmo, nervios, temores, alegrías y preocupaciones, todo se iba mezclando en nosotros, pero la inscripción de LOS DALTON EN MOTO para la GC MOTOTRANS 2017 ya estaba hecha y no había vuelta atrás. Curiosamente coincidiendo con un aumento de “cariñosos insultos” de mis compañeros de aventura por haberlos, no saben cómo, embarcado en esta locura.

    Empezamos a organizarnos. Planificar entrenamientos, tanto a nivel de pilotaje -ya que prácticamente todos somos novatos en off road- como en superación de obstáculos, navegación con los GPS, revisar material obligatorio y aconsejable, etc. Pero sin duda, la mayor preocupación y fundamental debate del grupo fue: Dónde dormir y cenar. Dormir y comer bien era condición sine qua non, era una aventura llena de tierra, polvo y moliendas pero no tenía que estar reñida con ciertas comodidades, así que la logística a ese respecto tuvo un lugar destacado en nuestra organización. Nos podíamos perder por no practicar suficientemente la navegación o tener que dar un rodeo por no ser capaces de superar algún obstáculo, pero en lo que no podíamos fallar era en la comida y la cama -con perdón- ¡nivelazo de aventureros!

    VIERNES - Llegó el día.

    Los nervios y el entusiasmo a flor de piel por igual. Ya la entrada al CC Las Terrazas, de dónde se hacía la salida oficial, me sorprendió por el fantástico ambiente que nos encontramos añadiendo aún más nervios y entusiasmo si cabe. La entrada la hacíamos por el circuito de tierra con una puesta en escena muy profesional, rampa de presentación y salida, música, luces, en fin, un ambiente muy de competición que no esperaba y que me pareció genial. Pero sin duda, lo más espectacular para mí, fue ver la llegada de mi compañero Javi con las botas amarradas a la moto y él en chancleta por todo el circuito de tierra. Imagen que costará quitar de mi mente. ¿Era vergüenza ajena? No, para nada, me hizo sonreír y relajarme un poco, aunque no sé si era la imagen que deberíamos dar como equipo.

    STAGE 00. Especial nocturna por el barranco de Telde hasta la zona de 4 puertas. Pensé que sería un espectáculo filmarlo desde un dron o desde algún lugar en alto y ver el barranco en noche cerrada iluminado por una cantidad importante de focos y faros de motos mezclado con el polvo levantado por sus ruedas. Debería ser algo digno de ver. Yo por mi parte iba concentrado en cada metro del camino asegurándome no separarme mucho de mis compañeros ni que ellos se separaran mucho de mí. Intentando abstraerme un poco del barullo que se formaba por la concentración de tantos participantes en este primer tramo. Sin embargo, la experiencia de hacer tramos de noche para un neófito en off road como yo fue muy emocionante.

    Logramos terminar los tramos sin mayores incidentes y poner rumbo a Gáldar donde pasaríamos la noche en un piso que mi compañero Ale ya había conseguido y avituallado para la pasar la noche. La prioridad de comer y dormir bien se había conseguido para esta primera noche ¡bien por Ale! Una larga ducha, cocinar y charla mientras cenábamos hizo de la noche un rato muy agradable. Quizás cenamos más de la cuenta, alguno se comió hasta 4 huevos fritos, aparte de espaguetis con salsa, salchicha, pan, y no sé qué más. No diré quién fue el más comelón para no ser indiscreto, pero como pista diré que empieza por “Ja” y termina por “vi”.

    Todo estaba en armonía, pero de repente… sobre la mesa de la cocina, un número importante de pastillas. Que si para los calambres, que si complementos, para el colesterol, la tensión… uffff cuando vi todas esas pastillas fue cuando entendí esa contraargumentación del principio de que “ya estamos mayores y machacados para esas cosas”. Había muchas más pastillas que personas en aquella mesa. ¿Legales? Sí, por supuesto… creo

    SÁBADO- El día de la verdad.

    Salimos de la Playa del Agujero y subimos por caminos que nunca habíamos visto. Nos encantó el paisaje y la ruta que por el momento no era muy exigente. Nos paramos en algunas ocasiones para disfrutar de las vistas hasta llegar a Montaña Alta. De ahí hacia Arucas al PC02 y primer avituallamiento. Por ahora todo en orden, salvo por una nimiedad, me pasé el punto de control y tuvimos que dar un pequeño rodeo, lo que provocó los comentarios cariñosos de mis compañeros sobre mi capacidad de navegación.

    De ahí varios tramos ya mucho más exigentes. El tramo de Quintanilla fue complicado para hacerlo con una moto tan pesada, de hecho, en una ocasión y tras un mal apoyo por mi parte, tuve que dejarla caer al suelo para evitar males mayores. Mi compañero Ramón y un participante de otro equipo al que no reconocí y que venía detrás me ayudaron a levantar los 260 kg. -desde aquí mi gratitud por tu ayuda seas quien seas-. Unos minutos después Ale se nos unió para asegurarme en ese paso. La subida fue algo complicada muy rota, muchas piedras sueltas y una curva de subida de izquierda que me miraba amenazante intentando atemorizarme. Sinceramente, creo que la pasé dignamente. ¿se notó que efectivamente la curva logró atemorizarte un poco? Espero que no, intenté disimularlo.

    Otro paso que recordar fue el de San Juan con los pallets preparados para sortear el paso para las SuperTrail. Se suponía que había que dar gas y entrar con cierta velocidad, pero tenía importantes dudas sobre si aguantarían el peso de mi moto. El primero en pasar fue Ramón. Espectacular, salto incluido, foto para enmarcar. Sobre todo, porque gracias al casco y gafas no se le veía la cara de susto cuando se encontró en el aire sin esperarlo, sea como sea, lo pasó como un profesional. La sola imagen de verlo volar… nos hizo, al resto del equipo, buscar sin dudarlo… una ruta alternativa, así de acojonante nos resultó visto desde fuera el paso de Ramón. Finalmente, y tras afianzar mejor los pallets hicimos nuestra subida, mucho más controladas, pero eso sí, mucho menos espectaculares, y para ser sincero porque no encontramos una ruta alternativa fácilmente.

    A partir de aquí muchos kilómetros de pista de tierra y con una máxima durante todo el trayecto “en caso de dudas… gas”. Fuimos descubriendo nuevos lugares, nuevas rutas. Saboreando cada punto de avituallamiento y descanso. El agotamiento se manifestaba, pero clarísimamente estábamos disfrutando. De cuando en cuando y entre parada y parada, se me antojaba que debíamos ponernos en marcha y lanzaba un ¡vamos, vamos, vamos! Para desespero de mis compañeros que me miraban “de aquella manera”. He de confesar que también era como autodefensa de sus repetidos comentarios de “por tu culpa estamos metidos en este lío” cada vez que se apoderaba de nosotros el cansancio o los pasos se hacían exigentes.

    Llegamos al punto de control de La Presa del Mulato ya oscurecido y bastante cansados. Para colmo, teníamos que volver sobre nuestros pasos al pueblo de Mogán donde teníamos nuestro apartamento en una casa rural donde deseábamos llegar para cenar y pasar la noche.

    A la llegada ya nos esperaban los dueños de la casa para recibirnos. Tras saludarnos y presentamos nos piden que cuando nos duchemos y nos acomodemos en el apartamento subamos a su casa a cenar. Fue uno de los muchos grandes momentos de esta aventura, ¡bien por Ramón! que fue el que semanas antes se desplazó hasta Mogán para buscar un sitio donde dormir

    Cuando llegamos a la cena teníamos unas fantásticas brasas donde asaríamos costillas de cochino negro y pollo al limón, unas botellas de vinos abiertas, aguacates, quesos, mermeladas, mojos y demás manjares, todo bien colocado en una mesa del salón que tenía unos ventanales preciosos y una decoración muy acogedora. Todo en perfecta armonía y una familia que nos acogió con esa hospitalidad moganera tan especial. Buenísima comida y bebidas, agradable compañía y conversación que hizo, de esa noche, el colofón de un día agotador, emocionante e intenso.

    Quiero dar las gracias de mi parte y de mis compañeros a la familia que nos acogió tan amablemente. Fernando y Mary y sus hijos David y Paula. Sin olvidar a nuestro amigo José A. Jorge partícipe de esa noche tan memorable. Recuerdo intercambiar mensajes con fotos de la cena con algún amigo que también participaba en la prueba y que en ese momento estaba acampado en La Presa del Mulato… omitiré los comentarios recibidos por decoro de este texto.

    DOMINGO – El día para concluir

    Madrugada y partida nuevamente para La Presa del Mulato desde donde pensábamos que saldría la prueba ese día, pero finalmente se haría desde un restaurante donde se serviría el desayuno para los componentes de la prueba - ¡Que espectáculo ver tantas motos bajando por esa carretera sinuosa de curvas enlazadas! -. Un rato de esparcimiento en el desayuno hablando de esto y de lo otro, saludando a éste y aquel hasta el momento de ponernos en marcha. Nuevamente enlazando tramos de tierra por muchos barrancos de la zona sur con tramos de asfaltos.

    Errando en ocasiones en la navegación y volviendo un poco atrás para volver a coger correctamente el Track. Ale como primer navegante del grupo y yo como segundo, creo que lo hicimos bastante bien, aunque en alguna ocasión nos perdimos, pero pronto nos volvíamos a “encontrar”. ¿Hubo quejas de Ramón y Javi? no muchas. Javi aportaba su experiencia para encontrar los sitios más rápidamente. Cierto que en el tramo del Barranco de Tirajana que nos llevaría a las inmediaciones de Tunte nos equivocamos. ¿los navegantes? No, esta equivocación no fue de los navegantes.

    En lugar de ir por el barranco fuimos por la parte alta de Aldea Blanca, un trayecto mucho más exigente y que era la ruta para las enduro, pero aun así seguimos adelante. Se convirtió en un trayecto algo duro, con la esperanza puesta en lo que nos decía Javi… “un poco más arriba mejora” y ese poco más arriba no sé muy bien dónde era porque siguió diciéndolo hasta que se acabó el tramo. Quizás se refería a cuando llegáramos al tramo de asfalto.

    Ya en la zona de los Llanos de La Pez y antes de llegar al último control, la temperatura bajó drásticamente y realmente empezó a hacer mucho frío. Parecía mentira que no hacía mucho subiendo Aldea Blanca estábamos con mucho calor y sudando, para ahora estar con un frío importante. Por supuesto, no perdí ocasión para recordarles a mis compañeros, justo antes de reanudar la ruta, que mi moto tenía puños calefactables… no entendí muy bien lo que me dijeron.

    LLEGADA AL CC LAS TERRAZAS.

    Objetivo cumplido, salimos 4 Dalton y acabamos 4 Dalton. Cara de satisfacción y cansancio. Un gran recibimiento que nos hizo sentir que habíamos hecho algo importante, y aunque sólo sea una sensación, es nuestra sensación y eso es lo que nos llevamos en el alma.

    Enhorabuena a AOR Canarias por la organización y por hacer posible un evento de este tipo en Canarias. Quiero agradecer a mis amigos Ale, Javi y Ramón que me acompañaran en esta fantástica aventura, las risas y la camaradería. ¿Volverán? ¡Volveremos!… aunque ellos aún no lo saben.

    Chano Gómez – noviembre 2017

    VIDEO Raúl Gómez 

    Noticias relacionadas:

    • Pero ¿Qué hago yo aquí?

      Les recomendamos leer la aventura vivida por Chano Gómez. Un interesante relato vivido y contado en 1º persona, en la FTV Moto Off-Road 2017 . Sin duda les enganchará.

      Reportajes / 30 de Marzo de 2017 - 21:02