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Pruebas Racing

La potencia sí importa

Probamos el coche campeón de Las Palmas de Montaña 2011 y 2012 y subcampeón Autonómico de la misma especialidad en 2012.

19/02/2016

 La potencia sí importa

 

Se trata de un Porsche 911 (996) GT3 con una preparación muy ligera, pero que en manos de Modesto Martin ha dado grandes resultados. Su potencia es de 408 CV, caja de cambios de 6 velocidades, suspensión Bilstein de 2 vías y barras estabilizadoras regulables.

Algo bueno tenía que tener esta profesión tan sacrificada, prácticamente trabajamos todos los fines de semana y es en este tipo de pruebas donde tenemos la oportunidad de ponernos a los mandos de vehículos de competición, un auténtico privilegio y satisfacción. 

En esta ocasión el amigo Modesto Martín, “por fin” accedió a nuestra petición de probar su Porsche 911 GT3 y como no, lo hicimos en el Circuito de Maspalomas un espacio ideal y con un trato de “lujo” por parte de sus gestores, muchísimas gracias.

 

Ya ha pasado por nuestras manos toda la gama de Porsche, desde el Boxter hasta el 911 Turbo, pero un vehículo de competición de esta marca, era el primero y eso nos tenía un poco preocupados, sobre todo por su “todo atrás” (motor y transmisión) con lo que su conducción podría ser un tanto comprometida al límite. 

Modesto era el primero en tranquilizarnos, ya que se ha llevado a cabo un buen trabajo en las suspensiones Bilstein de 2 vías para domar al potente vehículo alemán, ayudado también por unas barras estabilizadoras regulables. Este tipo de configuración siempre había comprometido el tren delantero con una sensación de flotabilidad, que podría poner en entredicho la efectividad de estos vehículos.

El resto del coche es prácticamente de serie, con un motor bóxer 6 cilindros, 3.600 cc. y una potencia de 408 CV, frenos de serie, caja de cambios de seis velocidades con accionamiento manual y una punta de 217 km/h gracias a un grupo final más corto. Todo ello con un peso de 1.200 kg. gracias a un aligeramiento de peso en puertas y capó (fibra de carbono). Actualmente este vehículo se encuentra en venta.

Antes de coger los mandos del Porsche, Modesto me enseño las bondades de su coche, para lo que lo acompañe a la derecha durante varias vueltas al trazado corto del Circuito de Maspalomas. Me quedó muy claro que tiene el coche por la mano, no sólo por su espectacular conducción sino por la simbiosis piloto y máquina, que es perfecta. Después de probar el coche yo mismo, me di cuenta del merito que tiene llevar esta máquina al límite.

Tocaba el momento de ponerme tras el volante, cosa que resultó relativamente fácil porque el asiento se puede regular en sentido delante/atrás y el volante tiene algo de recorrido en profundidad, pero al no poder mover el volante en altura mi postura de conducción no era la ideal. La palanca de cambios quedaba muy a mano y la visión era perfecta. Los pedales tenían el tipo de inconveniente típico de Porsche, con el pedal del acelerador pegado al suelo del coche, con lo que el punta/tacón me resultaría complicado, debido a la forma en lo que yo lo hago.

Ponerlo en movimiento es sencillo, el embrague cerámico monodisco no es muy agresivo y eso permite arrancar sin problemas. Ya en marcha, el sonido del 6 cilindros bóxer es espectacular y embriagador cuando llega a las 8.200 rpm que es el régimen máximo ideal. Pero el manejo del cambio me costó mucho, dado que al ser de serie precisa un tacto muy dulce y una posición exacta que necesita un aprendizaje.

Cuando comenzamos a tomarle el pulso, notamos que el motor está lleno en prácticamente todas las revoluciones, tanto en bajas como en altas, estando dispuesto a cada solicitud del acelerador.

Las deceleraciones no tienen problemas, los frenos funcionan a la perfección sin fatiga ni alargamiento de la frenada, pero si hay que tener en cuenta que al reducir de marcha y según la velocidad y posición del coche, sino realizamos el punta/tacón podemos provocar un bloqueo en el tren trasero muy desagradable.

Lo mejor de este coche, según mi opinión, está en el trabajo de las suspensiones, por lo menos en un asfalto como el que tiene el Circuito de Maspalomas, donde se mostró súper eficaz. Lo principal es que la flotabilidad en el tren delantero, típica en este tipo de coches, no existe y tanto en aceleración como en frenadas se muestra completamente neutro.

Viendo las fotos que acompañan este artículo está claro que la diversión es más que patente conduciendo este Porsche, aunque también tengo que decir que cayó algún trompo que otro y de fácil, nada de nada.

Ahora tengo claro, que los resultados que ha conseguido Modesto Martín con este coche son más que meritorios, porque al límite este GT3 es muy exigente, necesitando una preparación física acorde con las prestaciones y sobretodo un vínculo especial con el tacto del pedal del acelerador y su conexión con el volante.

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